Cada vez que sale el tema no puedo evitar ponerme completamente a la defensiva y es que sí, lo admito: odio 50 sombras de Grey. Y, de hecho, para mí es inconcebible que a alguien pueda gustarle.

He estado dándole muchas vueltas a esto pero, finalmente, he decidido escribir esta entrada para poder explicar por qué tanto esta saga como otras de características similares me parecen horribles.

Y, en primer lugar, voy a dejar una cosa muy clara y es que no: no odio 50 sombras por el BDSM. A mí lo que cada uno haga en la intimidad de su dormitorio me da absolutamente igual siempre y cuando las prácticas se realicen de forma consensuada entre dos adultos responsables y plenamente conscientes de lo que hacen. Así que, ya que ese es el primer argumento que todo el mundo esgrime cuando digo que odio la saga, id haciéndoos a la idea de que eso no tiene nada que ver.

El problema que veo es el tipo de relación abusiva y tóxica que mantienen los personajes. Pero lo mejor será empezar por el principio.

Yo me leí el primer libro hace ya bastante tiempo y no me pareció mal. Era un libro muy fácil de leer porque no tiene una gran calidad literaria –y eso lo digo yo y lo dice todo el mundo–, era entretenido y, oye, cada cuál que lea lo que quiera. No me leí el segundo porque, en primer lugar, adoré el final del primero ya que *alerta spoiler* ella se marcha y me llevé un chasco al darme cuenta de que, si había dos libros más, era porque al final volvían juntos *fin del spoiler* y, segundo, porque ya no pude soportar más todo lo que la historia implicaba. Pero no veía mal que la gente lo leyera y lo disfrutara, cada uno tiene sus cosas, sus placeres culpables, y los demás no somos quiénes para cuestionarlos.

El problema vino cuando me di cuenta de que a la gente le gustaba el libro. Y no me refiero a gustar como a uno le puede gustar una película mala o un vestido. No. Me refiero a gustar nivel “quiero un señor Grey en mi vida”. Y eso me preocupó, y me sigue preocupando, bastante porque, y voy a dirigirme directamente a las seguidoras del libro, ¿de verdad queréis a un tío que os controle por completo? ¿Acaso no sabéis que el control es un signo de maltrato? Y no, no me vengáis con que él solo se preocupa por ella –¡pobrecita, no vaya a ser de cristal y se rompa!– porque, conforme lees, te das cuenta de que eso no es así. ¿Pero qué clase de persona te obliga a firmar ese contrato para poder estar juntos? Una cosa es una relación de dominación y otra muy distinta la manipulación y el maltrato. Y esta, queridos amigos, es una historia justamente de eso.

Os pondré un par de ejemplos rápidos:

  • Cuando Ana está de fiesta, hablan por teléfono y él LOCALIZA su móvil y va a buscarla à Esto NO es romántico, esto NO quiere decir que él la quiera, solo que quiere tenerla controlada. Es más, en aquel momento ni siquiera estaban saliendo así que, ¿por qué diantres tienes que ir a por ella para llevártela porque “es tu deber protegerla”? (No es que lo fuera ni aunque estuvieran saliendo, pero en ese caso, al menos, habría podido excusarse de algún modo)
  • Cuando él le compra cosas, le obliga a aceptarlas y cambia su vida. Como cuando le compra un PUÑETO COCHE porque a él no le gusta el que tiene.

¿Veis un poco mejor a qué me refiero? Eso no es amor, ni protección, ni nada de eso. Es, simple y llanamente, control. Y, aunque al principio pueda que a algunas personas no les parezca para tanto, lo es. Además, la cosa no queda solo ahí. Anastasia tiene que ser complaciente siempre con él y, de hecho, hace las cosas solo porque él quiere, porque quiere gustarle, porque teme no estar a la altura y que él la deja por otra. La manipulación es un factor muy importante en esta relación y eso no es bueno, no es sano, no es aceptable. Un tío que nos controla y nos manipula, no nos quiere, solo se quiere a él mismo, solo piensa en él y le da igual lo que nosotras opinemos. Solo piensa en su propio bienestar.

¿Y él? Él se justifica siempre diciendo –sorpresa, sorpresa– que “tuvo una infancia difícil”. Bueno, no-querido señor Grey, búsquese un buen terapeuta y deje de maltratar a mujeres excusándose en sus traumas infantiles y problemas sin resolver como haría cualquier persona decente. De hecho, he leído algunos fragmentos de Grey (la historia narrada desde su punto de vista) y es como meterse en la mente de un psicópata que habla con su pene. Literalmente.

Aunque, supongo, muchos no lo verán así y creerán que ella puede salvarlo a él, que solo es una pobre alma herida y torturada que necesita ayuda para sanar y poder redimirse. Supongo que, en el fondo, 50 sombras no es más que la vieja historia de “chico malo” y “chica buena” llevada al extremo. Pero, ¿a qué extremo? Al extremo del maltrato, a la realidad que viven demasiadas mujeres hoy en día. Y hay cosas que no pueden consentirse, especialmente si ves que la gente comienza a tomárselas en serio y a aceptarlas como naturales.

50 sombras de Grey NO es tolerable cuando todos los años mueren decenas de mujeres a manos de sus parejas y exparejas, cuando en lo que llevamos de año ya van 21 mujeres asesinadas, cuando las órdenes de alejamiento no sirven para nada y nos siguen matando mientras todos hacen la vista gorda y prefieren ignorar la realidad.

50 sombras de Grey NO es tolerable cuando, en España (país supuestamente avanzado y todo eso) una mujer es violada cada ocho horas. Y eso que se sepa porque la mayoría de violaciones no son denunciadas, bien por desconocimiento –un no es no siempre y un “voy a convencerte” es una violación por cierto–, bien por vergüenza –porque todos sabemos que, al final, la culpa es para la pobre víctima que no ha hecho absolutamente nada en lugar de para el agresor–.

50 sombras de Grey NO es tolerable cuando el índice de maltrato crece entre los jóvenes. Sí, exacto, entre esos que deberían estar más alejados del rancio patriarcado y de los roles de género tradicionales, entre esos que se suponen que nos estamos educando en la igualdad. Demasiados jóvenes consideran que es normal que su pareja controle con quién hablan, miren sus conversaciones, opinen sobre sus amistades y su ropa, etc. Y no. Cada uno es libre e independiente y tu pareja no tiene derecho a decidir por ti en ningún ámbito, mucho menos a inmiscuirse en conversaciones privadas y relaciones con terceros.

Pero es que todo esto no acaba en 50 sombras. Ni empieza con esto, ¿para qué voy a mentir? Si yo ya lo decía cuando leía/veía Crepúsculo con 15 años: Edward no me gustaba, era un controlador y no podía entender por qué tanto Bella como mucha gente lo prefería antes que a Jacob.

Por cierto, para las que no lo sepan, 50 sombras empezó siendo en fanfic de Crepúsculo así que ya sabéis de donde viene todo de esto del “chico con alma atormentada” y la “chica ingenua, buena y con poca experiencia y autoestima que necesite que la salven constantemente de todo”.

Pero, de nuevo, esto no empezó con Crepúsculo, solo que antes, quizás, no hubo un “boom” tan fuerte y las chicas no empezaron a pedir a tíos que las controlaran y maltrataran de forma abierta. Ahora tú dices que quieres “un señor Grey” y mucha gente –no todo el mundo, gracias a Dios– lo ve bien e incluso algunos dirán que ellos también, pero no se ve el peligro de todo esto.

Yo respeto que a ti te guste la saga si la has leído de forma crítica y eres capaz de ver que es una relación tóxica y nada deseable. A mí me han gustado libros cuyas historias no le deseo ni a peor enemigo. Debemos ser críticos y no aceptar todo como verdad, debemos darnos cuenta de lo que debe quedarse en la ficción y servirnos de ejemplo de “cómo no debe ser una relación sana” en lugar de desear que algo así nos suceda en la realidad. Y mucho menos debemos decir que 50 sombras es feminista –que menudo dolor de estómago me dio cuando leí eso– ya que apoya la liberación sexual femenina. Porque, repito, me da igual lo que cada uno haga en su dormitorio, pero, ¿de verdad estáis 100% seguros de que ella está interesada en este tema y no lo hace solo porque es lo que él quiere? Igual me equivoco, pero a mí no me dio esa sensación cuando leí el libro.

En definitiva, odio 50 sombras de Grey porque no se está entiendo de forma crítica, porque se están asumiendo como naturales y adecuados roles que no lo son, porque se está perpetuando el machismo y el maltrato entre los jóvenes. Pero, desde luego, esto no va solo por 50 sombras. La saga After es aún más vomitiva, tiene un machismo más descarado y está enfocada a un público todavía más joven. De hecho, una gran mayoría de libros juveniles que se están publicando actualmente perpetúan todo este sexismo, este estereotipo del “chico malo y la chica dulce y buena” y del “tienes que aguantar porque al final él cambiará por ti, lograrás salvarlo”.

Creo que deberíamos hacer un poco de autocrítica, reflexionar, mirar a nuestro alrededor y, finalmente, decidir si un señor Grey es, definitivamente, lo que queremos en nuestra vida. Porque yo tengo mi respuesta muy clara y esa es que NO.

Para terminar, solo quiero añadir que NO culpo a las mujeres alienadas en ningún momento, a todas aquellas que no se dan cuenta de que sus parejas las maltratan, que lo consideran normal porque es lo que siempre han vivido; a todas esas que han sido manipuladas, que dependen de sus agresores. Las víctimas NO tienen nunca la culpa de nada y, sinceramente, si conociera a Anastasia, no la culparía por irse con el señor Grey –igual que si a alguna persona de las que afirma que quiere a alguien como él le pasara esto, no la culparía– ya que nunca es culpa de la víctima, solo del agresor. Y eso es algo que todos deberíamos tener muy en cuenta.

Y hasta aquí mi reflexión sobre este fenómeno de masas. Espero que, al menos, os haya hecho reflexionar un poco.

¡Nos vemos entre libros muy pronto!

María

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